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miércoles, 23 de diciembre de 2015

EL GOLPE A VUESTRAS INTELIGENCIAS SERÁ GRANDÍSIMO.





EL GOLPE A VUESTRAS INTELIGENCIAS SERÁ GRANDÍSIMO.

EN EL DIA QUE EL PADRE SE HA RESERVADO, LO ENTENDERÉIS.

LOS PODEROSOS DOBLARÁN LAS RODILLAS TEMBLOROSAS POR NO HABER CUMPLIDO CON SU ELEVADO DEBER.

LAS IGLESIAS VERÁN COMO SUS CREDOS MANIPULADOS SE PONEN CONTRA ELLAS, PORQUE SUS “GRANDES FALSEDADES” HAN HERIDO LAS ALMAS.

LAS POTENCIAS MILITARES NADA PODRÁN HACER, ENVUELTAS EN SU MARASMO DESTRUCTIVO, Y NEUTRALIZADAS, QUEDARÁN INÚTILES.

ENTONCES VERÉIS QUE NUNCA HABÉIS ESTADO SOLOS.

TORBELLINOS ARDIENTES”, “NUBES LUMINOSAS”, “SOLES QUE DESCIENDEN DE LOS CIELOS”, QUE VOSOTROS DEFINÍS COMO ASTRONAVES, BAJARÁN, HARÁN SU ELEVADA MISIÓN Y ENTONCES, HABRÁ LLANTO Y CRUJIR DE DIENTES.

LA “JERUSALÉN CELESTE” SE MANIFESTARÁ Y TODO SERÁ TRANSMUTADO, PARA LA FELICIDAD DE LOS QUE LOGREN EL “ESTANDARTE DE LA SALVACIÓN”.

ENTONCES, SATANÁS Y SUS SEGUIDORES TENDRÁN SUS “CADENAS”, DE LAS QUE NO PODRÁN ESCAPAR.

EL GOLPE A VUESTROS INTELECTOS SERÁ GRANDE, MUY GRANDE.


PAZ.
                                                                                                               DELHOAL.
Tarancón, 2006-.

MAS PARA AQUELLOS QUE NO SON CAPACES DE CREER A LOS MENSAJEROS DEL SEÑOR, AL MENOS QUE RECUERDEN LAS PALABRAS DE JESÚS, EL CRISTO, MAESTRO DE MAESTROS.
                                                                                             DELHOAL.
Tarancón, diciembre de 2008

En viendo una nube que se levanta del ocaso, al instante, como conocéis ya su naturaleza y condición decís: “Tempestad tendremos”.
Y así ocurre.
Y cuando veis que sopla el aire de mediodía, decís: “Hará mucho calor”.
Y lo hace.
¡No seáis pues hipócritas!, pues si sabéis pronosticar por los diferentes aspectos del cielo y de la tierra, ¿cómo no conoceréis el tiempo del Mesías?, o ¿cómo, por lo que pasa en vosotros mismos, no discernís lo que es justo?
Cuando por ventura debéis junto a un contrario querellaros frente al magistrado, haced en el camino todo lo posible por solucionar justamente la querella con él, no sea que por fuerza os lleve al juez, y el juez os entregue al alguacil, y el alguacil os meta en la cárcel, porque yo os aseguro que si os meten en ella, no saldréis hasta que hayáis saldado hasta el último céntimo.
- El Reinado de Dios, no ha de venir con muestras aparatosas.
Ni será dicho, “helo aquí o míralo allí”.
Mejor tened en cuenta que el Reino de Dios está en medio de vosotros.
Tiempo vendrá en que desearéis ver uno de los días del Hijo del hombre, y no le veréis.
En aquellos tiempos os dirán: “Mírale aquí, mírale allí”.
Vosotros no vayáis, ni los sigáis, porque os digo yo que como un relámpago que brilla en lo alto y se deja ver desde un extremo del cielo al otro, iluminando magníficamente la atmósfera, así se mostrará y se dejará ver el Hijo del hombre, en ese día que es suyo.
Mas es menester que primero padezca muchos tormentos, y sea despreciado por esta generación tanto él, como todo lo que dice por indicación del Santo Espíritu.
Os anticipo que lo que acaeció en el tiempo de Noé, igualmente acaecerá en el día del regreso del Hijo del hombre.
Ya sabéis que comían y bebían, se casaban y celebraban bodas, hasta el día en que por indicación del Señor, Noé entró en el arca, y sobrevino entonces la catástrofe del diluvio que acabó con todos., excepto los elegidos.
Como también sucedió en los días de Lot.
En Sodoma y Gomorra, comían y bebían, iban de compras y vendían, hacían plantíos y construían casas, pero el día que salió Lot de Sodoma, por indicación de los Mensajeros Divinos, llovió del cielo un fuego de azufre que abrasó a todos.
Pues así os confirmo que será el día en que se manifestará el Hijo del hombre.
En aquella hora, quien se encuentre en la terraza y tenga cosas dentro de la casa, no entre a cogerlas, e igualmente, quien se encuentre en el campo, no vuelva atrás.
Acordaros de la mujer de Lot, que por esa debilidad fue convertida en estatua de sal.
Por ello os digo que, todo aquel que quisiera salvar su Vida abandonando la fe, la perderá eternamente, y quién la perdiera por defender la fe en la Palabra del Señor, que es la Palabra de Dios, la conservará.
Una cosa os digo con premura:
En aquella oscuridad, dos estarán en un mismo lecho. Uno será liberado, y el otro abandonado.
Dos mujeres estarán moliendo juntas; una será libertada, y la otra abandonada.
Dos hombres estarán en el mismo campo; uno será liberado y el otro abandonado.
- Estar siempre despiertos y atentos y mirad de no ser engañados porque muchos han de venir en mi nombre, diciéndoos: “Yo soy el Mesías, y ya ha llegado el tiempo”.
Protegeros bien de seguirlos, os lo recomiendo, y mas bien cuando sintiereis rumor de grandes guerras y enormes sediciones, no os alarméis pues es verdad que primero han de acaecer estas cosas, mas no por ello será luego el fin.
Sabed que le levantará un pueblo contra otro pueblo, y un reino contra otro reino, y ocurrirán grandes terremotos en muchas partes y enfermedades a modo de pestilencias que afectarán a naciones enteras, y hambres, y en el cielo aparecerán cosas espantosas, e igualmente prodigiosos divinos extraordinarios, mas antes de que sucedan estas cosas, se apoderarán de vosotros, y os perseguirán e incluso os entregarán los hijos de la traición a las sinagogas y entonces os encarcelarán, y os llevaran por fuerza ante el tribunal de los reyes y gobernadores, por causa de vuestra fe y entrega a mi nombre y a todo la Palabra que por voluntad del Santo Espíritu os dejaré.
Pero entonces sed felices porque esto os servirá de medio para dar testimonio de mí, y de todo lo que os dejo dicho que sucederá.
Por ello os exhorto a que imprimáis en vuestro interior, en vuestro corazón de luz el axioma de que no debéis preparar de antemano cómo habréis de responder, pues, yo mismo, pondré las Palabras en vuestros labios, y una Sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros enemigos.
Más aún, os digo que seréis entregados a los magistrados por vuestros mismos padres y hermanos, y parientes, y amigos, y harán “morir” a muchos de vosotros, y seréis odiados por todo el mundo por amor hacia mí.
No obstante y a pesar de todo esto, ni un solo cabello de vuestra cabeza se perderá, y solo mediante la divina paciencia salvaréis vuestras almas.
En lo que se refiere a la ruina de este pueblo, cuando viereis a Jerusalén estar rodeada por un numeroso ejército de distinto signo y creencia, entonces tened por cierto que su desolación está cerca.
En aquella hora, los que se hallaran en Judea, huyan a las montañas, los que habiten en medio de la ciudad, retírense de ella y los que están en los alrededores, no entren, porque éstos días de venganza serán, en los que se han de cumplir todas las cosas tal y como están escritas en la Ley.
En aquel tiempo, ¡ay de las que estén embarazadas o amamantando en aquellos días!, pues hallarán grandes angustias que se dirigirán a ese pueblo. Parte morirán a filo de espada, parte serán llevados cautivos a todas las naciones de la Tierra, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta el tiempo en que las naciones tendrán la oportunidad de arrepentirse, acaben de cumplirse.
Se verán, entonces, fenómenos prodigiosos del Sol, de la Luna y de las estrellas, que pareciendo que son éstos astros no lo son, y en la Tierra estarán consternadas y atónitas las gentes por el estruendo de mar y de las olas que lo arrasarán todo, hasta producir que los hombres se sequen ante el temor y el sobresalto de las cosas que os anticipo han de sobrevenir del universo, porque las Virtudes de los Cielos o esferas celestes estarán bamboleando, y es entonces cuando verán al Hijo del hombre venir sobre una “luminosísima nube”, como la que algunos de vosotros, mis más cercanos amigos, habéis podido ya observar, y vendrá con una gran Poder y Majestad.
De todas formas, vosotros, fieles discípulos míos, cuando en aquel tiempo veáis que comienzan a suceder estas cosas, abrid los ojos de vuestro interior, y levantad la cabeza estando de buen ánimo, porque vuestra redención se acerca.
Y os digo esto también:
Fijaros en la higuera y en los demás árboles, porque cuando empiezan a brotar las yemas en ellos sabéis que el fruto está cerca y por ello reconocéis que el verano se aproxima.
Pues también vosotros, viendo como estas cosas que os anticipo ocurren, entended que el Reino de los Cielos, el Reino de Dios, está ya cerca.
Os doy Mi Palabra de que no se acabará esta generación sin que todo esto se cumpla.
El Cielo y la Tierra cambiarán, pero lo que mis palabras os dicen no cambiarán nunca.
Velad, pues, sobre vosotros mismos, no ocurra que se ofusquen vuestros corazones y su entendimiento que os ha sido dado por lo Alto, a causa de la embriaguez, la glotonería y los agasajos de esta vida, y os sobrecoja de repente aquel día, ya que será como un lazo inesperado que atrapara y sorprenderá a todos los que moran sobre la superficie de toda la Tierra.
Velad, pues, orando con la buenas obras en todo momento, a fin de merecer el evitar todos estos males venideros y poderos mantener así en pie ante el retorno del Hijo del hombre.
- La mies en verdad es mucha, pero los trabajadores son pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe más obreros a su mies.
Vosotros, que hoy os he elegido, os envío a predicar con la Palabra del Cielo y con las Buenas obras como corderos entre los lobos.
Como les dije a los otros, os digo a vosotros:
No llevéis bolsillo, ni alforja, ni calzado, ni os paréis a saludar a nadie por el camino.
Allí donde seáis bien recibidos entrad, y decid antes de nada: La Paz del Cielo sea siempre en esta casa; puesto que si en ella hubiese algún hijo de la Paz, descansará vuestra Paz sobre él, y donde no fuera así, se volverá a vosotros.
Y perseverad en aquella misma casa que sois bien recibidos, comiendo y bebiendo de lo que tengan y ofrezcan, pues el que trabaja con Buenas obras, merece su recompensa.
En cualquier ciudad que entraréis, y os hospedaran, comed lo que os ofrecieran, y curad a los enfermos que en ella hubiera, y decidles luego: “El Reino de Dios está cerca de vosotros, buscad”.
Pero si en la ciudad donde hubiereis entrado no quisieran recibiros, sin temor id a las plazas y decid:
“Hasta el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad, lo sacudimos, contra vosotros. No obstante tenéis que saber que el Reino de Dios está cercano”.
Id pues que yo os aseguro que Sodoma será tratada en aquel día con menos rigor que la tal ciudad.
-          Cuando os pongáis a orar, tenéis que decir, antes de nada:
“Padre, sea santificado tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
El Pan nuestro de cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestros pecados, puesto que nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos dejes caer en la tentación que nos llegue”.
También os digo que si alguno de vosotros tuviere un amigo y fuese a media noche y le dijese: “Amigo, préstame tres panes, porque otro amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa, y no tengo nada que darle"; aunque aquél, desde dentro le contestara: “No me molestes, la puerta está cerrada, y mis criados están como yo, acostados, no puedo levantarme a dártelos".
Pues os digo, que si el otro insiste en llamar y mas llamar, os seguro que, aunque no se levantare a dárselos por causa de su amistad, es muy probable que al menos por librarse de su impertinencia se levantará al fin, y le dará cuántos fuera menester.
Pues así con este ejemplo os digo yo:
Pedid, y se os dará.
Buscad, y hallaréis.
Llamad, y se os abrirá.
Porque todo aquel que pide por otro, recibe, y quien busca para merito de otro, halla y al que llama por causa de otro, se le abrirá.
O es que, si entre vosotros un hijo pide pan a su padre ¿acaso le dará éste una piedra?, o si le pide un pez, ¿le dará en lugar de un pez una serpiente?, o pidiéndole un huevo, ¿por ventura le dará un escorpión o un alacrán?...
Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto mas vuestro Padre que está arriba en los Cielos dará el Espíritu Bueno a los que se lo piden!
- Padre mío, yo te alabo, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has protegido estas cosas a los sabios y prudentes del siglo, y sin embargo las has revelado a los humildes y pequeñuelos.
Así es, ¡oh Padre mío!, porque así ha sido su Soberana Voluntad.
El Padre mío, ha puesto en mi mano todas las cosas, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; igualmente que nadie conoce quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo mismo quiere revelárselo.
Estando sobre una montaña deteniéndose un instante miró a todos sus discípulos que lo seguían y comenzó a decir:
- Bienaventurados son los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados.
Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y os separen y expulsen de sus sinagogas, y os afrenten, y digan abominaciones de vuestro nombre diciendo que es maldito.
Todo esto lo harán por el odio que alimentan hacia el Hijo del hombre.
Cuando llegue ese día, alegraos y saltad de gozo, porque os está reservada en el cielo una gran recompensa, al igual que el trato de “aquellos” que eran Padres de los profetas, y que tenían con ellos.
Más, ¡ay de vosotros los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo en este mundo!
¡Ay de vosotros los que andáis ya hartos!, porque sufriréis hambre.
¡Ay de vosotros que ahora reís!, porque llegará el día en el que os lamentaréis y lloraréis.
¡Ay de vosotros cuando los hombres mundanos os aplaudan!, de igual manera que hacían los padres con los falsos profetas.

Ahora bien, a vosotros que me escucháis, que estáis cercanos a mí yo os digo:
 ¡Amad a vuestros enemigos y haced el bien a quiénes os aborrezcan!
Bendecid a los que os maldigan, y orad por los que os calumnian.
A quien os hiera en una mejilla, presentarle igualmente la otra, y a quién os quitara os quite la capa, no le impidáis que os quite igualmente la túnica.
A todo el que os pida, dadle, y al que os robe las cosas, no se las reclaméis.
Tratad a los hombres de la misma manera que vosotros quisierais que ellos o tratasen.

Porque si amáis tan solo a los que os aman, ¿qué mérito es el vuestro?
También los pecadores aman a quien los ama a ellos.

E igualmente os digo que si tan sólo hacéis bien a los que bien os hacen, ¿qué mérito tenéis en ello?, puesto que los pecadores también hacen lo mismo.
Y si prestáis a aquellos de los que esperáis que luego os recompensen, ¿Dónde está vuestro mérito? También los malos prestan a los malos, a cambio de recibir de ellos otro tanto.
Es por esto que os digo:
Amad a vuestros enemigos.
Haced bien y prestad, sin esperanza de recibir nada por ello, y os aseguro que será grandísima vuestra recompensa, y entonces llegaréis a ser Hijos del Altísimo, porque Él es bueno incluso para los ingratos y los malos.
Igualmente con su Altísima Presencia y con Su Luz los consuela y alimenta.
Por todo ello, sed pues, misericordiosos, como también lo es vuestro Padre.

No juzguéis mal y no seréis mal juzgados.
No condenéis mal, y no seréis mal condenados.
Perdonad, y seréis perdonados.
Dad, y se os dará. Se os echará en vuestro regazo una buena medida, apretada y bien colmada, hasta que se derrame, porque según la Sagrada Ley del Padre, con la misma medida que midiereis a los demás se os medirá a vosotros.
Esta es la Principal Ley del Padre Creador. Si podéis entenderla, hacedlo y gozaréis.

A esto que según hablaba con poderosa y viva voz, iba caminado entre las multitudes y mirando a cada uno de los interiores. Los discípulos le seguían sin sabed si se iba a parar, o sentar en algún lugar alto para seguir hablando a todos.
Y prosiguió con esta cuestión:
- Ahora os hago una pregunta:
¿Acaso un ciego puede guiar bien a otro ciego?
¿No es más probable que caigan los dos a un precipicio?
Escuchad pues porque yo os digo que no es el discípulo superior al maestro, pero puede llegar a la perfección, si lograra ser semejante a su maestro.

Y mirando a uno le dijo:

- Más tú, ¿por qué miras la mota en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que tienes en el tuyo?
O, ¿con qué autoridad dices a tu hermano: Hermano, deja que te quite la mota del ojo, cuando tú mismo no das en quitar la viga que tienes en el tuyo?
¡Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y después podrás ver cómo has de sacar la mota del ojo de tu hermano!
A todos os digo que no es árbol bueno el que da malos frutos, ni árbol malo el que da frutos buenos.
Cada árbol por su fruto se le conoce, y no se cogen higos de entre los espinos, ni de las zarzas racimos de uvas.
El hombre bueno que contiene Buen Tesoro en su corazón saca cosas buenas, así como el mal hombre las saca malas, del Mal Tesoro de su corazón, porque os digo que de la abundancia del corazón habla la boca.
¿Por qué, entonces, me estáis llamando, Señor, Señor, y obrando así luego no hacéis lo que yo os digo?
Yo os quiero enseñar que aquel que es semejante a mí, viene a mí, escucha mis palabras y luego las pone en práctica.

Os confirmo que si escucháis y hacéis todo esto que os digo, es semejante a aquel hombre que, queriendo construir una casa, cavó tan hondo y puso los cimientos sobre la roca firme.
Después, cuando llegó una inundación y el río descargó toda su furia de golpe contra la casa, no pudo derribarla, porque estaba fundada, asentada sobre la firme roca.
Si embargo, aquel que escucha mis palabras y no las pone en práctica a través de sus obras, es semejante al hombre que fabricó la casa sobre tierra fofa sin poner cimiento seguro, y contra la cual descargó su ímpetu el río, y luego cayó, y grande fue la ruina de aquella casa.

Terminando de decir esto, pareció que enmudeció. No dijo nada más sino que pasando a través de todos los presentes, se dirigió y entró en Cafarnaúm.


Tenemos Signos claros en el cielo, el la tierra, y en las estrellas que indican que un TIEMPO MUY PARTICULAR se está acercando a nuestra Tierra. Son Signos, Señales que están en directa y estrecha relación con lo afirmado por JesúsCristo.
Cierto es que estos Signos, estas Señales, han sucedido a través de toda época, más no con la intensidad de hoy, con la "insistencia" de hoy, con la gran repercusión hacia el estado actual del ser humano, de sus valores, de las pérdidas de su capacidad de determinar los acontecimientos tan brutales, y caóticos que, hoy, en la actualidad, ocurren, cada día más; lo más preocupante de esto es que aún viendo, oyendo y sintiendo todo lo que ocurre de caótico y, también de maravilloso, la apatía espiritual se ha consolidado en el Alma Humana.

 MIRAD LO QUE JESÚSCRISTO DIJO:

- Esta raza de hombres es una perversa raza; ellos piden un prodigio y yo digo que no se les dará otro prodigio que el del profeta Jonás, que fue raptado en el mar por un “extraño pez submarino”, y al igual que Jonás fue una señal para los ninivitas, así el Hijo del hombre lo será para los de esta nación infiel e incrédula.
Con esta “señal de Jonás” la Reina del Mediodía se levantará en el día que llegue el juicio contra los hombres de esta nación, y los condenará, por cuanto que ella vino del otro extremo del mundo a escuchar la sabiduría de Salomón, y he aquí uno superior a Salomón.
Los habitantes de Nínive, comparecerán también en el día del juicio contra esta nación y la condenarán, por cuanto que ellos hicieron penitencia a la predicación de Jonás, y veis como aquí se desprecian las palabras de uno que es superior a Jonás.
Oíd bien.
Nadie enciende un candil para ponerlo en un lugar escondido, ni debajo de un celemín, sino sobre un candelero, para que los que entran vean y tengan la luz.
Mirándolos prosiguió:
- Candiles de vuestro cuerpo son vuestros ojos.
Si vuestros ojos fueran puros, todo vuestro cuerpo será alumbrado, pero, si vuestro ojo fuere malo, también vuestro cuerpo estará lleno de tinieblas.
Cuidad bien pues, de que la luz que hay en vosotros no sea convertida en tinieblas, porque si vuestro cuerpo estuviese todo iluminado, sin tener parte alguna oscura, todo lo demás será luminoso y como antorcha luciente te alumbrará vuestro camino por el mundo.

- ¡Ay de vosotros también, doctores de la Ley, porque echáis sobre los hombres cargas que no pueden soportar, y vosotros, ni con la punta de un dedo las tocáis!
¡Ay de vosotros que fabricáis mausoleos a los profetas, después que vuestros mismos padres fueron quienes los mataron!
En verdad dais a conocer que aprobáis los atentados de vuestros padres, porque si ellos los mataron, vosotros edificáis sus sepulcros.
Por eso dictó también la Sabiduría de Dios: “Yo les enviaré mis profetas y sus apóstoles, y matarán a unos, y perseguirán a los otros”.
Para que a esta nación se le pida cuenta de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo hasta hoy, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, matado entre el altar y el templo, yo os digo:
A esta raza de hombres se le pedirá de ello cuenta rigurosa.
¡Ay de vosotros, doctores de la Ley, que os habéis reservado la llave de la ciencia!, ¡porque vosotros mismos no habéis entrado, y a los que iban a entrar se lo habéis impedido!



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